Las 10 preguntas del resacón de año nuevo

Abres los ojos, ¡es 2016! Por dios, que rápido pasa el tiempo, pero si ya hace 15 años de la primera película de Harry Potter ¡15 años! Empiezas a levantarte de la cama pero en ese mismo instante te das cuenta de que no es una buena idea, por no ser buena no llega ni a mediocre… La cabeza se te nubla y te vienen algunos recuerdos borrosos pero sobre todo algunas preguntas:

  1. Uffff, ¿Pero cuánto bebí ayer?
  2. ¿Cómo llegué a casa?
  3. ¿A qué hora volví?
  4. ¿Qué hora es?
  5. ¿Al final encontramos a Francisco o lo dimos por perdido?
  6. ¿Por qué tengo una rascada en el brazo?
  7. ¿Al final tomé 11 uvas o lo conseguí con las 12?
  8. ¿Tengo ibuprofenos en casa?
  9. ¡Pero esta no es mi casa! ¿Dónde estoy?
  10. ¿Las farmacias abren el 1 de enero?

Lo más triste es que son las mismas 10 preguntas del año pasado, y es que el ser humano no puede y no cambia. Es un animal de costumbres más bien malas.

Al final consigues con todas tus fuerzas levantar la cabeza de la cama y, para cuando el mundo deja de darte vueltas, te diriges al baño. Coges el cepillo de dientes y ves tu cara en el espejo. ¡Por dios! Segundos después, cuando te recuperas del susto, piensas: En serio, ¿ésta es la cara con la que saludé ayer a mi ex? Qué poco glamour me queda… Y encima él iba con su nueva novia, ésa que nunca adivinará de qué color es el caballo blanco de Santiago pero que, al menos, lo compensa con un par de peras enormes (sus neuronas se deben acumular ahí). Y es que la genética a veces es demasiado generosa.

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Entras en la ducha e intentas resolver esas 10 preguntas:

  1. Uffff, ¿Pero cuánto bebí ayer?

No lo sabes, ni lo vas a averiguar… No lo intentes, si eso preguntáselo al amigo sobrio, conseguirá la respuesta antes que tú. Ahora mismo debe estar feliz y contento haciendo la carrera de año nuevo con las mallas que le regaló Santa Claus. Esas que, no sabes cómo decírselo, pero le marca todo lo que no le quieres ver. Lo único que consigues recordar es que  hubo vino, champán, algún gin-tonic…

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  1. ¿Cómo llegué a casa?

Mira tu cartera y lo recordarás… 50 euracos volaron en el taxi que quisiste tomar. ¡El año que viene cojo coche! (Tu subconsciente no se lo cree y sigues con tus preguntas).

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  1. ¿A qué hora volví?

Abre Whatsapp, intenta olvidar que escribiste un mensaje a tu ex: “mer ds igual lol burna qeu edte tu novbia, sabees k yo souy muxho mejhoir!!!” y ves que el último mensaje en tu grupo de amigos dando señales de que llegas a casa es a las 6:07am.

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  1. ¿Qué hora es?

Miras el reloj: 2:25pm. ¡Mierda! Te acuerdas de tu comida de cada año con los abuelos y te das cuenta de que es demasiado tarde para esforzarte, y que si encima llegar con esa cara ya es peor que no ir, o eso intentas creer…

  1. ¿Al final encontramos a Francisco o lo dimos por perdido?

Vuelves a mirar el grupo de Whatsapp… Sí, Francisco no se perdió, sólo se fue a casa que también tenía comida con sus abuelos (hora de su partida 4:00am). Él hoy se está riendo de ti y de todos los otros resacosos.

  1. ¿Por qué tengo una rascada en el brazo?

NS/NC. La típica herida de guerra (borrachera) de la que no sabes de dónde viene pero que ha cicatrizado correctamente y sin infección gracias a la dosis de alcohol que le has suministrado desde el interior de tu cuerpo.

  1. ¿Al final tomé 11 uvas o lo conseguí con las 12?

¡Tomaste 10! No te engañes, que la última casi salió disparada a los ojos del chico que te gusta. (Por dios, ahora lo recuerdo, ¡qué vergüenza! Por eso empecé a beber).

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  1. ¿Tengo ibuprofenos en casa?

A responder cuando salgas de la ducha, cruza los dedos, con el dolor de cabeza que llevas no sabes si superarás el día de hoy. ¡A ver si hay suerte!

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  1. ¡Pero ésta no es mi casa! ¿Dónde estoy?

Sí que es tu casa (ahora que estás en la ducha lo sabes), el problema es que te has despertado con la cabeza en los pies de la cama y te has desorientado. ¿Tú te has visto en el espejo? Bajo que circunstancia esa cara podría haber ligado ayer. Siento decirlo pero los propósitos de año nuevo son los padres… Quiero decir: Los propósitos de año nuevo no se cumplen, ¡y menos la primera noche!

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  1. ¿Las farmacias abren el 1 de enero?

Alguna habrá, ¿no? Y si no, bajas a pedírselo al vecino buenorro del 2º, aunque con ese cuerpazo seguro que él no habrá dormido en casa hoy.

10

Sales de la ducha, te miras de nuevo en el espejo y piensas: Como ésas sean las pintas que lleve durante todo el 2016,… ¡Lo llevo claro!