Fui a la cena de empresa y aún me siguen hablando (3 trucos)

Llega la cena de Navidad y la guerra se está a punto de desatar: Orcos contra elfos, magos contra muggles, marketing contra finanzas… Otro año la misma escena.

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Una cena para hacerte con todos– dijo el CEO
Ni que fuéramos Pokemons – dices tú por lo bajini

  1. ¿Tu mesa? Mejor que la de Gryffindor (Que Dumbledore te de 10 puntos)

Y es que el jefe no podría estar más equivocado, una vez llegas en vez de hacer amigos empieza el desafío:

Esta cena es lo más parecido a una yincana por departamentos que va a haber en tu empresa, y el primer reto es escoger la mejor mesa. ¡Sí señor! Y la escoges a lo Sheldon Cooper: esa que esté lo suficientemente cerca de la cocina para poder pedir con más facilidad cada copa (recuerda que es barra libre) pero lo suficientemente lejos para que no te tengas que enterar de todos los platos que se piden en el restaurante. A la vez ha de estar lo suficientemente cerca de la ventana para tener vistas (aunque sea a la calle, si Santa Claus se resbala con el hielo, serás el primero en saberlo) pero lejos de la puerta, que se te congele el paladar mientras hablas con el jefe no es la mejor idea considerando que te quedan por pagar todos los regalos de esta Navidad.

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  1. Si no sabes convencerlos, confúndelos

Una vez cumplido el desafío toca marcar el territorio… Todos sabemos que nuestro departamento es el más guay, divertido, somos los más guapos… ¡Y lo sabes! Pero con eso no basta, lo ha de saber toda la empresa, si no, podría haber alguna clase de malentendido y que parezca que los informáticos sean “lo que se lleva” este año en la empresa y ese daño social podría ser irreparable. Así que inflas tus pulmones de aire, pides tú primera copa ¡y a reír como si no hubiera mañana! Llevas todo el año preparando tu risa falsa para este momento, que no quiten el trono a tu departamento, porque la lógica es clara:

Cuanto más te ríes = Mejor parece que te lo pases =
Más guay pareces = La gente quiere ser como tú

risa falsa

Una vez tienes claro esto y ves las primeras miradas de celos de recursos humanos sabes que vas ganando y puedes empezar a sonreír de satisfacción.

  1. Domina el Social Enterprise Drinking

En ese momento de la noche solo quedará un reto, lo que llamamos Social Enterprise Drinking, una técnica desarrollada tras años de experiencia. Se trata de beber lo suficiente para sacar el superyó que llevas dentro (no el mismo de Sigmund Freud) para demostrar a tus compañeros y a tu jefe que la empresa no sería lo mismo sin ti, pero no sacar nada más.

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Si consigues ganar esta combinada, es que este año te has portado bien y has conseguido el billete VIP al Polar Express. ¡Que el carbón se lo queden los camellos (y los comerciales)!