Mi viaje colaborativo ¡Me voy a Sevilla!

Pues sí. Lo dejo todo y me voy a Sevilla. De vacaciones, de escapada, de tapeo. De lo que sea, pero me largo. Y por la puerta grande. Bueno, por la puerta del consumo colaborativo mejor, que la cosa no está para despilfarro. ¿Se puede? Y tanto, porque esto de planificarse un viaje por lo tradicional es más aburrido que una peli de piñazos sin Chuck Norris y más caro que el cine en un día normal. Ahora se lleva esto de compartir, intercambiar, prestar, alquilar y regalar de una forma nueva y a través de la tecnología moderna y las comunidades, tal y como dice Consumo Colaborativo. En pocas palabras: yo me lo guiso y yo decido.

Así que aquí les va. Señoras, señores, mamá y subasteros: mi viaje colaborativo.

  1. ¡Que me lo han regalado!

Estos amigos míos, que me quieren perder de vista, han hecho una recolecta de dinero para que me vaya a Sevilla yo solito. Dicen que tengo que salir de casa y que el sofing ya pasó de moda. Como están en medio mundo, han utilizado Kolecta para hacer un bote entre todos y darme una ayuda con el dinero.  Me voy a Sevilla y con dinero ajeno, ¿qué más se puede pedir?

  1. Me hago un BlablaCar

¿Avión? Nah. Me gusta ver el paisaje, así que me voy en coche. Me meto en BlabaCar busco a un conductor que hable mucho, que escuche buena música y que no venda mi hígado al mejor postor. Algo seguro, vaya. ¡Y listo! Ya me he hecho un ‘blabla’.

Mi viaje colaborativo

  1. Le doy al Coachsurfing

¿Qué quieres que te diga? Puedo ser como esos que pagan en Airbnb por una habitación o una casa de un particular, pero yo tiro la casa por la ventana: Coachsurfing. O lo que es lo mismo, una estancia en un sofá ajeno, diferente, divertida y gratuita, que eso de dormir en una cama está sobrevalorado. Mamá, tengo un techo.

  1. Joder, la WI-FI

En Sevilla o donde sea, no tener internet es un problema gordo. Lo de la Wi-Fi del McDonald’s ya no funciona, así que me mudo a FON. ¿Qué es? Pues que como yo he compartido mi Wi-Fi otras ocasiones, ahora lo comparten conmigo. ¡Arriba la solidaridad!

  1. A comer con quien me quiera

Puedo ir a un bar de tapas, pero quiero algo más autóctono. ¿Resultado? Compartoplato.es Los vecinos ponen desde una pizza hasta una langosta en el menú. Yo decido a dónde voy y con quién como. ¡Ñam, ñam!

  1. Be different, my friend

Ya que estoy en un viaje colaborativo, no voy a caer en los típicos tours y en las típicas actividades para turistas. Be different, my friend, así que me meto en Good Spot y que la Giralda o Triana me los enseñe alguien autóctono. ¡Y nada masificado!

  1. Me doy un capricho: ¡Spa!

¿Qué te voy a contar? No es porque sea el blog de la empresa, pero si me voy a dar un capricho, lo pillo en Subasta de Ocio. Bueno. Bonito y divertido. Decido lo que quiero pagar, pujo, gano y ¡vualá! Me voy de Spa por 6€.

  1. Me vuelvo para casa

Hasta que me dure el Coachsurfing, la rutina no la cambio, que esto de la Sharing Economy no está mal. Ya cuando vuelva comparto coche en Amovens, que el tío que me tocó en BlablaCar escuchaba a Bisbal ¡Qué pecado!

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