Planes de ocio que negarás haber hecho esta Navidad

Desconocemos cómo pasa. Es tan rápido y silencioso que nos atrapa así sin más y en un plis plas nos vemos metidos en situaciones navideñas que juramos y perjuramos que no se volverán a repetir. Hasta que llega la próxima Navidad. El espíritu navideño es así, impredecible y capaz de hacernos perder el control de nuestro sentido del ridículo. Venirnos arriba en situaciones inexplicables  como las que siguen gracias a su influjo, es algo que nos ha pasado a todos. En mayor o menor grado, claro.

Pista de patinaje de hielo

Un clásico en ciudades como Nueva York o Londres, la pista de hielo para patinar se ha hecho un hueco en nuestras plazas. ¿Quién no ha pasado por el lado y ha pensado: “Pues si lo pueden hacer los niños, no será tan difícil.”?

El error es decirlo en voz alta y que tu acompañante te anime a calzarte unos patines de cuchilla, si de esa que corta, y te empuje hacia el foso donde los leones se han convertido en niños sin miedo a nada, y todo coronado con la frase “Venga, ¡si es Navidad!”. A él no le importará que os estén mirando mil persona y a ti, embriagado por el espíritu navideño, tampoco.

Lo mejor que te puede pasar es que te caigas de un culazo, te recaigas, y te vuelvas a caer al intentar levantarte. Lo peor, que no puedas soltarte de la barrera y veas a todo el mundo pasar rápido y veloz.

Pero tranqui, ¡Es Navidad y el espíritu navideño te acompaña!

Visita a los Reyes Magos

“¡Menuda tontería! Esperar en una cola para ver a unos tíos que dicen que viene de oriente vestidos con unos atuendos pasados de moda. ¿Se puede perder el tiempo de una mejor forma? ¡No seamos cutres!”

Si, seguro que esta frase es lo primero que te viene a la cabeza cuando te dicen “Vamos a ver a los Reyes”. Pero de nuevo el espíritu navideño hace su aparición y esto más lo persuasivos que pueden llegar a ser los sobrinos, primos o hijos, te harán dirigirte cual borreguito a la cola de espera para ver a sus Majestades los Reyes de Oriente.

Tú mirarás para un lado y otro continuamente como si te estuviera vigilando la CIA para asegurarte que nadie te ve. Por mucho que lo intentes tendrás, seguramente, al menos unos 20 testigos en la fila, más la gente que pasa, más los tres reyes y sus pajes, así que ojito para negarlo después.

La cosa se pone más seria cuando los persuasivos pajes te empujan a hacerte la foto de recuerdo y tú, aunque pones resistencia al principio, hay una fuerza oculta que te acaba lanzando al regazo de alguno de los reyes. El espíritu navideño se ha apoderado de ti y mira las consecuencias.

Evidentemente una vez que el hechizo del espíritu navideño se acabe, querrás borrarlo de tu memoria pero no podrás, esta vez existen pruebas gráficas.

Aviso: no medir bien el influjo de espíritu navideño que intentará invadirte, te llevará a negar conductas realizadas.

¡Feliz Navidad a todos #subasteros!

P.D. Decídete por algo seguro que sabes que no tendrá consecuencias devastadoras. ¡Nuestros planes de ocio y viajes para Navidad!

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