Septiembre sabe mejor si viajas a Budapest

¿Aún no sabes cómo curar la depresión post-verano? Nosotros tenemos un buen plan para ti si aún te quedan algunos días libres.
Ponte esta canción mientras lees el post y difícil será que cuando acabes de leerlo no vayas corriendo a organizar tu viaje a Budapest.

Nada mejor para relajarse que la capital de Hungría, ya que se caracteriza por su amplia variedad de balnearios. Esto se debe a que está situada sobre una falla por la que manan más de 100 fuentes termales y, por ello, es una práctica bastante habitual entre los habitantes pasar su tiempo libre en alguno de ellos.

Existe un sinfín de balnearios repartidos por toda la ciudad pero algunos de los más conocidos son el Balneario Gellert, y el Széchenyi, que goza de ser uno de los recintos termales más grandes de toda Europa.

Si antes de relajarte quieres conocer un poco más de la ciudad recorriendo todos sus rincones, el Parlamento es un buen punto de partida. Este enorme edificio del siglo XIX es el símbolo de la ciudad y una de las postales más emblemáticas y sorprendentes de Budapest. Puedes observarlo desde cerca o, incluso, desde la otra orilla del río; una imagen que disfrutarás especialmente de noche cuando  todo esté iluminado.

Mientras andas por sus calles, no bajes la cabeza, porque en cualquier lugar puedes encontrar edificios de Art Nouveau entre los que destacan la Casa Bedö, la Casa Walkó, la Real Caja Postal de Ahorros, el Instituto Nacional para los Ciegos o el Instituto de Geología Ödön Lechner. Todos ellos se caracterizan por un estilo arquitectónico basado en elementos de la naturaleza como plantas y animales.

Otro sitio bastante curioso es el museo del Hospital-Búnker nuclear, el cual se encuentra a algunos metros bajo tierra y se alarga en un recorrido de casi 2 km. En él  podemos ver todos los objetos que se utilizaron durante la Segunda Guerra Mundial y la Revolución de 1956 como cajas de víveres, aparatos médios, etc. Además, han recreado con maniquíes cada estancia de modo que es sencillo imaginarse cómo era la vida aquí cuando estaba en funcionamiento.

Si con tanto paseo el estómago te empieza a sonar, dirígete al Mercado Central  donde encontrarás comidas para todos los gustos.
En el sótano y planta baja venden pescado, fruta, embutidos, dulces, etc. En la segunda planta podrás encontrar restaurantes a precios populares y platos tradicionales como el goulash, salami húngaro o lángos.

Ya por la noche, si aún quedan fuerzas, no debes irte de Budapest sin haber visitado sus bares de ruina; se caracterizan por ser locales que han aprovechado el espacio de un edificio abandonado, como antiguas fábricas o casoplones situados en el antiguo gueto judío de la ciudad. Uno de los más auténticos es el Szimpla Kert, que está considerado como el tercer mejor bar del mundo según los usuarios de las guías Lonely Planet.

Si después de leer todo esto te mueres de ganas por visitar Budapest, entra en nuestra web donde podrás organizar tu escapada.

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